La página en blanco

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Cada nuevo año —esa página en blanco que inmediatamente comienza a poblarse de historias— supone un nuevo nivel de aprendizaje en nuestra vida, sin dudas. Pero, a medida que el tiempo pasa, reafirmo ciertas lecciones que aprendí en este artesanal y precioso oficio de leer y escribir.

Si algo me enseñó esta actividad es que:

* los principios y los finales son relativos y muchas veces los confundimos entre sí,

* los personajes que parecen ser los villanos de la trama a veces se convierten en nuestros mejores aliados, al impulsar nuestro crecimiento,

* lo que aparenta ser el final de una historia a menudo es, simplemente, un punto de giro,

* todos, con nuestros pequeños y grandes triunfos y fracasos cotidianos emprendemos, de diferentes maneras, el camino del héroe.

Pero, por sobre todo, me enseñó que a cada paso podemos reescribir nuestra historia, aun en esos momentos en que pensamos que no contamos con las fuerzas para hacerlo.

En la literatura (y en la redacción de todo tipo de textos, por ejemplo aquellos académicos o corporativos), así como en la vida, espero que cuando lleguemos al final del 2020 —al releer esa historia que hayamos escrito—, podamos percibir todo ese aprendizaje que está presente más allá de las palabras.

Que tengan un muy feliz año nuevo y que, cada vez que se encuentren frente a una página en blanco —virtual o material—, puedan vivir esa maravillosa sensación de sentirse libres; dueños y autores de su propia historia.

Foto: Cristian Escobar – Unsplash

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