Al grano: tips para hacer una tesis (I)

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Brindis por la tesis perfecta
La tesis también pasará y será un GRAN motivo para brindar

Después de unas relativamente largas (y, en gran parte, obligadas) vacaciones, debo —y quiero— volver al ruedo. Tengo muchos, muchos temas en el tintero acerca de los cuales escribir. Pero quiero quebrar mi pluma virtual, es decir mi lanza en este mundo en el que los relatos aún cotizan y determinan rumbos, por aquel grupo de mis clientes que ocupa una gran y merecida parte de mi corazón. Es decir, los tesistas. Para ellos, va esta entrada dedicada a cómo hacer una tesis.

Dado que “Al grano” se plantea (o al menos lo intenta) como una sección breve y, además, ya existen numerosos textos publicados que se ocupan del tema, voy a dejar de lado consideraciones técnicas —normas APA y Vancouver, ya ajustaré cuentas con ustedes— y me centraré en los aspectos prácticos y emocionales que, de acuerdo a mi experiencia, considero importante tener siempre en cuenta a la hora de llevar a cabo esa empresa que, por momentos, parece que no terminará jamás.

Yo les juro, les prometo, les aseguro que —al igual que todo en la vida— eso también pasará.

Tips acerca de cómo hacer una tesis

Elijan un tema que les guste

No piensen en lo que será más sencillo, porque esto puede volverse en contra. Lo en apariencia simple puede tornarse lo más insoportable cuando es algo que no nos despierta siquiera un mínimo de interés. Tampoco basen su elección en un tema que pueda “encajar” en el mercado laboral y ser utilizado luego como llave para acceder a un empleo. Sé que eso puede sonar contraintuitivo y es, sin duda, discutible pero, en mi opinión, las tesis que tienen una producción más fluida son aquellas en las que la elección del tema se origina en una cuestión que en verdad nos apasione. Si a su vez esa temática coincide con una llave que estimamos que puede abrirnos puertas laborales, está perfecto. Pero creo que no debe ser el factor determinante en la elección de algo que requerirá un inmenso caudal de energía y compromiso.

Ok. Ya sé que a todos nos “apasiona” ganar dinero o, al menos, nos es necesario para vivir de una manera relativamente digna en este mundo. Pero mi consejo apunta a que esa situación sea una consecuencia y no una causa. Si tantos años de vida me han enseñado algo es que, a la larga, las ganancias (en un sentido amplio; es decir material y simbólico) son mayores, o bien nos satisfacen más, cuando hacemos algo que nos gusta. Y la producción de una tesis suele ser un buen ejemplo de ello. Le deberán dedicar una gran, inconmensurable, cantidad de horas. Muchas más de las que se imaginan; mis más sentidas disculpas, pero alguien tenía que decirlo.  

Sean metódicos

Esto es MUY importante, sumamente importante. Grábenselo a fuego. Sé que en la vida hay estudio, trabajo, hijos, cuestiones familiares que atender, relaciones que no se deben descuidar, etc., pero la tesis debe tener un lugar idealmente diario en la agenda de quienes la realizan. Si no es posible asignarle un lugar diario, recomiendo que no sean menos de tres espacios semanales con una cierta continuidad de horas. Y, en caso de que ni siquiera eso parezca posible, mi indicación sería la de replantear con seriedad cuáles son las prioridades a las que deseamos dedicar nuestro tiempo. Si la tesis no figura entre ellas, lo más sabio y responsable me parece dejarla para otro momento.

En relación al punto anterior: sean estructurados

Lo que tal vez no recomendaría para otros ámbitos de la vida, creo que para esto sí aplica y mucho. Más allá de la voluntad de cada uno, la tesis implica de hecho una cierta estructura en virtud de los pasos que requiere seguir y que deben ser aprobados para poder avanzar en su realización. Además de ese continuo de plazos impuesto por la institución en la que el material deba ser presentado, les sugiero que armen su propio cronograma, que contemple un margen de seguridad para todos los imprevistos que puedan encontrar en su camino y frente a los cuales leer, investigar y escribir para la tesis suele ser lo primero en ser dejado de lado.

Tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de ponernos al día y subestimar la velocidad con que el tiempo, ese recurso tan escaso, se nos agota. Tranquilos: nos sucede a todos, en varios órdenes de la vida. Cuento con la suficiente experiencia en ese tema como para decirles que, si decidieron comprometerse con ella, la tesis debe ser una prioridad. Sean honestos con ustedes mismos y evalúen en qué otros frentes pueden recortar algo de tiempo. Pero no descuiden justamente ese.  

La ortografía, el formato y la gramática son parte del éxito al hacer una tesis

Al definir el cronograma del que hablé en el punto anterior, es menester que asignen un espacio importante a la revisión del formato y la ortografía. Esto, que puede parecer publicidad —y, en parte, lo es—, es en gran medida un consejo objetivo que no requiere, necesariamente, de la participación de un profesional en esas lides. Pueden hacerlo ustedes mismos, pero no lo descuiden. Hasta el mejor de los contenidos se desluce si es presentado con errores en esos sentidos.

Y, si deciden contratar a un profesional para que se ocupe de ello, sepan que no es un gasto sino una inversión que les sacará una tarea importante de encima. Pero, repito, delegar este paso no es imprescindible. Solo quiero remarcar su importancia y decir lo que todos saben pero a veces prefieren olvidar: que insume una cantidad considerable de tiempo y energía que, en ocasiones, es más productivo ocupar en otras cosas.

El zen en el arte de escribir una tesis

Así como la violencia genera más violencia, la tensión —que no deja de ser una situación violenta para nuestro organismo— solo engendra más tensión. Por favor, encaren la tesis de manera relajada. Si se organizan, adoptan una cierta estructura, eligen un tema que al menos les genere algo de interés y tienen un buen diálogo con quien hayan elegido como guía para su elaboración, lo más probable es que todo salga bien.  A la hora de sentarse a leer o escribir, aunque su vida sea el guion de una telenovela, dejen el mundo de lado, en lo posible apaguen el teléfono, prendan una vela, hagan ejercicio intenso antes de sentarse frente a la computadora o los textos, o sigan cualquiera de los pasos que recomiendo en las siguientes entradas: 10 recomendaciones para entrar en el mood para escribir o corregir (Parte 1) y su continuación.

Como cierre, el gran tip

Por último, LO MÁS IMPORTANTE. Compren champagne, vino, espumante, whisky o cerveza para brindar cuando vean alguna promoción interesante o anden por algún free shop, porque van a necesitar unas cuantas botellas para brindar y festejar una vez que hayan presentado la tesis (luego de haber seguido al pie de la letra, por supuesto, estas recomendaciones).

Estoy segura de que me quedaron muchas cosas por decir, pero esto ya está al límite de la extensión planteada para la sección “Al grano”. No obstante, este es un tema que no se agota aquí y retomaré en próximas entradas.

Si quieren que toque algún punto en particular en relación a esta cuestión, me pueden escribir. Sus sugerencias serán bienvenidas.

Nos leemos.

Foto: Scott Warman – Unsplash

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